¿Qué es?

Sencillo, eficiente, completamente innovador. Su propósito es acompañarte en el camino del encuentro a ti misma, a ti mismo.

Thierry Tournebise es el que ha dado forma a esta terapia, fruto de su práctica como terapeuta a lo largo de 30 años (www.maieusthésie.com).

 

Etimología de la palabra maieustesia:

Maieutiké: arte de dar a luz

Aisthésis: sensibilidad

Maïeustesia es la sensibilidad al proceso de «nacimiento» de sí misma/o.

Lo que cambia con la maieustesia

¿En qué sentido es innovadora? En el sentido de que propone cambiar la mirada.

En vez de dirigir la atención hacia los trastornos a curar, o a mirar nuestras dificultades como problemas, es una invitación a dirigir nuestra atención hacia ellos mirando al síntoma como un poste indicador. Al fin a cabo a darnos cuenta de que la dificultad es la pertinente PARA, llevarnos a la rehabilitación, a la reconciliación con lo que he sido y que han sido heridas/os.

¿Cómo funciona la psique?

Nuestra psique está organizada de tal manera que, cuando vivimos un acontecimiento traumático, si no tenemos la madurez emocional para acoger el dolor que conlleva, la mente se separa de éste  ser que somos y que está viviendo el trauma con el objeto de protegerlo.

Esta división tiene dos funciones: proteger al ser que vive el acontecimiento doloroso para no hacerle daño y desde ese momento, el ser se queda intacto y una parte de él pide ser reintegrada (por ello, utiliza un síntoma a través del cual está pidiendo atención). Se trata de lo que comunamente llamamos  “nuestro/a niño/a interior”, aunque puede también ser el/la adolescente, la mujer herida o el hombre herido, y darse en un momento de nuestra vida de adulto/a. Asimismo, es posible que el ser con lo cual hemos perdido el contacto siga sufriendo y pida la rehabilitación, de modo que su dolor necesita ser medido y validado.

El encuentro alegre

El encuentro, la rehabilitación lleva a un estado de bienestar, una alegría, una luna de miel con sí mismo/a; y no de  modo que el ego salga fortalecido, sino justamente, todo lo contrario: permitiéndonos aceptar y acoger a nuestros ascendentes (de donde venimos), todas/os las/os que hemos sido, quien  somos hoy y, al fin, ¡desplegar nuestro ser hacia la mujer o el hombre en el que tenemos que convertirnos! Así mismo, creamos un espacio interior que mejora nuestras relaciones y nos permite acoger al Otro, como hemos podido acogernos a nosotras/os mismas/os.